CARTA A SU HERMANA MARGARITA RELATIVA A

Su obra

Obra social

 

El padre Francisco intentó siempre, sin descanso ni tregua, remediar las necesidades más apremiantes de su feligresía. Se preocupó de la salud y de la atención a los enfermos, de la preparación y de los estudios de niños y adultos, de la protección y cuidado de las personas mayores abandonadas, de los que sufrían en las cárceles, de las víctimas de abusos e injusticias y de cuantos carecían de posibilidades de progreso y vida digna. Todos tuvieron su apoyo y su consuelo. 

Sabía escuchar y empatizar con las personas. Entusiasmaba. Su trato era libre y afectuoso, pero de principios muy firmes. Al estar con él, se encendían la fe y la fuerza en aquellos que lo necesitaban. Su solo ejemplo impulsaba a trabajar por expandir el reino de Dios que es el Amor, la fe, la bondad y la justicia.

 

Entre sus numerosas obras sociales, destacan:

Educación - Escuelas y colegios

Viendo la necesidad urgente de que niños y jóvenes tuvieran educación escolar, siendo párroco de Pucón construyó numerosas escuelas en distintas localidades de su parroquia como Menetue, Huife, Rinoconada y Caburgua.

​Como obispo, creó en Osorno el Colegio San Mateo en 1958 y trajo de Italia en 1961 a las hermanas de Santa Marta para que se hicieran cargo del Colegio Santa Marta que ya existía. Renovó las escuelas e internados en San Juan de la Costa y Quilacahuín, lo que permitió el acceso de muchos niños a una educación rica en contenidos y espiritualidad.

Salud - Hospital San Francisco de Pucón

Como párroco de Pucón vio la urgencia de construir un hospital ya que el único lugar donde se podía recibir atención de salud era una posta atendida por un auxiliar, a la que asistía una vez por semana un médico de Villarrica. 

Organizó la totalidad del proyecto y reunió los fondos para levantar el hospital. El 27 de enero de 1946, monseñor Guido Beck de Ramberga, vicario apostólico de la Araucanía, bendijo su primera piedra y fue inaugurado el 16 de mayo de 1948. 

 

Como obispo de Osorno, con los Hermanos Penitentes de Bökel construyó los hospitales de San Juan de la Costa y Quilacahuín.

Preocupación por detenidos y desaparecidos
de Osorno

Entre sus muchas acciones en este asunto tan urgente, monseñor Francisco Valdés hizo llegar personalmente al ministro del Interior, Sergio Fernández, varias nóminas de personas desaparecidas, atendiendo personalmente al esclarecimiento de cada caso. Numerosos testimonios avalan su actividad en este delicado y urgente tema.

Su hermano Gabriel Valdés, así lo recordaría: 

Su actitud ante el atropello de los derechos humanos fue muy viva. Él iba a Santiago, a defender el trabajo de la gente. Me consta de casos particulares que él defendió personalmente, hablando con las más altas autoridades. Esto le valió críticas de algunos personeros, pero él conseguía con firmeza su propósito. Porque él defendía valores que la Iglesia defiende.

La búsqueda de un Chile más justo brotaba de la fe profunda del padre Francisco. 

Por vocación y profesión -escribió el Venerable Francisco Valdés-, carezco de otra pasión, sino por la causa de Dios, que es la única por la cual vale la pena dar la vida. Porque en el hombre el sentido de su dignidad humana y divina mediante el Evangelio, es para mí una premisa anterior y más importante que cualquier ideología.

Entrega por el pueblo mapuche

El padre Francisco amaba mucho a los mapuche. Desde pequeño, durante sus vacaciones en Nahuelbuta, conoció de cerca su cultura, pero también su pobreza y la explotación de que eran objeto. Con su madre y sus hermanos, les enseñaban el Evangelio de Jesús y, junto con amarlos y ayudarlos, se preocupaban de acercarlos al Señor.

Cuando a los veintidós años supo que su vocación era seguir las huellas de San Francisco en la Orden capuchina, sintió también que su llamado era a llevar el amor de Jesús al pueblo mapuche en el territorio de la Araucanía. En adelante, toda su vida estuvo centrada en seguir esta vocación con todo su corazón y con todas sus fuerzas.

 

No hubo rincón de la Araucanía que no recibiera su entrega y su firme apoyo para remediar los problemas que aquejaban a cada uno de sus feligreses. Era amigo de todos. Hablaba con ellos en su lengua. Alojaba en sus rukas. No hubo escuela que no haya escuchado sus lecciones de catecismo ni hogar donde aún hoy no se hable de él con nostalgia y cariño.

 

Fiel a su vocación de fraile misionero, cuando monseñor Valdés supo que su enfermedad era mortal, no pidió ir a morir a Osorno -la diócesis donde fue llamado a ser obispo-, sino a su querido Pucón… su sencilla parroquia, el territorio que representaba para él la auténtica llamada que tuvo de seguir a San Francisco y de servir a Jesús en la persona de su amado pueblo mapuche.

Desarrollo sociocultural - Radio La voz de la Costa

Monseñor Francisco Valdés -como sus hermanos de Orden- mostró gran preocupación por la precariedad de la población rural y los pobres de la diócesis, especialmente de la zona costera, donde existían altos índices de cesantía, analfabetismo, desnutrición y mortalidad infantil. Su esfuerzo se volcó a la promoción social y cultural de esta población, buscando que superaran el aislamiento físico y social que vivían.

​Surgió así la Fundación Radio Escuela para el Desarrollo Rural (FREDER) que creó la radio La Voz de la Costa “la amiga del sur” como emisora madre. La radio inició su labor el 10 de agosto de 1968, haciendo llegar un equipo radial a todos quienes no podían adquirirlo.

 

El día de la inauguración, el obispo señaló: 

 

Este un medio eficaz para suscitar los entusiasmos dignos de los más altos ideales, poniendo en relieve los esfuerzos de cooperación, los gestos de ayuda generosa y las iniciativas inteligentes de bienestar, despertando así una sana emulación para la superación de nuestros problemas.

Desastres naturales - Terremoto de 1960

El 22 de mayo de 1960 un devastador terremoto grado 9,5 en la escala de Richter arrasó siete provincias del sur de Chile. Hubo innumerables pérdidas de vidas humanas y gran parte de Osorno fue destruida. No había agua, electricidad, ni teléfonos; sólo desesperación y lágrimas. Las réplicas del sismo continuaron sin tregua. ​

Para la nueva diócesis, de tan solo cuatro años, las consecuencias del terremoto fueron devastadoras. A la destrucción de iglesias, casas parroquiales y de la iglesia-catedral, se sumó la amargura y la desesperación de los osorninos, para quienes monseñor Valdés se transformó en su principal animador. 

​Con ayuda externa, estableció en la diócesis varias cooperativas de construcción, como Invica, Techo y el Hogar de Cristo, que ayudarían a levantar la ciudad. Él mismo buscó los medios económicos para reconstruir los lugares de culto y las viviendas de los sacerdotes.

Movilización social - Los migrantes

Como obispo de Osorno, el Venerable Francisco Valdés tuvo gran preocupación por la situación de marginalidad y pobreza de la población migrante chilena, en particular el gran grupo que se debió trasladar a la Patagonia, en Argentina, en busca de mejores horizontes de vida. Monseñor reflexionaba en este tema a partir de documentos de la Iglesia como el Concilio Vaticano II, las Conferencias de Medellín y de Puebla y la encíclica Evangelii nuntiandi de Pablo VI, los que llamaba sus “líneas de inspiración”.

Cruzó la cordillera infinidad de veces para asistir a los chilenos emigrantes, para hablar con las autoridades transandinas de las localidades donde habían llegado, buscarles hogar, trabajo y asistencia económica.

 

En 1973, junto al Delegado Episcopal de Migraciones, recorrió la Patagonia durante trece días, visitando las provincias de Río Negro, Neuquén, Chubut y Santa Cruz, y entrevistándose con el obispo auxiliar de Viedma, con el obispo de Neuquén y con el obispo auxiliar de Chubut. De esta manera, se hizo una idea muy clara del fenómeno migrante para servirlo en todas sus problemáticas.

Su preocupación personal por el tema consiguió que fructificaran los encuentros de obispos chilenos y argentinos de la “región sur” –Bariloche (1976), Puyehue (1977), General Roca (1978) y Puerto Montt (1979)–. Estos encuentros dieron por resultado pastorales de migraciones y un organismo de coordinación interdiocesano cuya dirección fue encargada a monseñor Valdés.

 

En 1976, Monseñor creó la Pastoral Migratoria (PAMI) junto con el matrimonio de José y Matilde de Arce. Su esfuerzo pastoral buscó centrarse en una tarea evangelizadora que permitiera a quienes emigran integrarse a las comunidades que los recibían, como también que apoyaran el esfuerzo de quienes los recibían de modo que fueran comunidades hospitalarias y abiertas al hermano más pobre.

 

El mundo migrante es una realidad masiva creciente, que exige ciertamente de la Iglesia un esfuerzo evangelizador, por encontrarse desligado de la pastoral ordinaria, al menos durante el tiempo de la migración como tal. Pero, al mismo tiempo, es un vehículo del Evangelio, en el sentido de promover valores evangélicos, sea al llevarlos del lugar de partida, sea al encontrarlos en el de acogida.

 

Monseñor Valdés. III Encuentro argentino - chileno obispos región sur.

Pastoral de Migración. Gral. Roca, Argentina 10 – 12 junio 1978.

Ancianos - Hogar de ancianos San José de Pucón

El trabajo en ayuda de los más necesitados que realizaba el Hospital San Francisco, se reforzó en 1974 con la construcción de un hogar para ancianos desamparados de Pucón, unido al hospital por un largo pasillo que los conectaba a una hermosa capilla.

Los más postergados - Los discapacitados del
Hogar Betzaida en Osorno

En agosto de 1982, las Hermanas Franciscanas del Sagrado Corazón de Jesús de Purulón, por expreso pedido de monseñor Valdés en su lecho de muerte, crearon el Hogar Betzaida en Osorno destinado a apoyar espiritual y físicamente a los discapacitados.