Su vida

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Su partida

 

El 27 de noviembre de 1981, en la Clínica de la Universidad Católica en Santiago, monseñor Francisco Valdés fue diagnosticado de un tumor gástrico fulminante. Desahuciado, pidió ser transferido al Hospital San Francisco de Pucón -que había levantado siendo párroco-, donde quedó al cuidado de sor Theola Gieringer, superiora del hospital, de sor María Lukas Bergenthal, su médico de cabecera, y de sor Rosa Ester Higueras, su enfermera.

El 26 de diciembre, escribió su último mensaje a la feligresía de Osorno en el que agradece a Dios haber podido cumplir Su voluntad y recomienda las intenciones por las cuales había ofrecido su vida. La principal de ellas era la paz y el éxito de la mediación papal en el conflicto austral entre Chile y Argentina que culminó en la firma del Tratado de Paz entre ambas naciones en Roma en mayo de 1985.

Su última lección no la dio desde la cátedra episcopal, sino desde el lecho de enfermo, soportando sus dolencias con una serenidad y una paz que emocionaban a cuantos lo trataron en sus últimos momentos.

El 4 de enero de 1982, a las 19:10 horas, monseñor Francisco Valdés falleció en el Hospital San Francisco de Pucón. Al día siguiente, después de la misa oficiada por monseñor Sixto Parzinger, el féretro fue trasladado a Osorno donde lo recibieron centenares de fieles, recogidos y consternados.

El 7 de enero, se celebraron sus funerales en la catedral de San Mateo. Terminada la misa, en la cual se cantó la misa gregoriana de ángeles y los salmos del jesuita Gelineau, tan queridos por monseñor Valdés, se llevó su féretro en procesión alrededor de la plaza de Osorno, mientras cientos de personas oraban y le lanzaban flores. De regreso a la catedral, fue bajado a la cripta, su sepultura final.